sábado, 1 de agosto de 2015

ANDRÉ GIDE





Corydon (fragmento)


" En el año 1900 una escandalosa controversia planteó de nuevo la irritante cuestión del uranismo. A lo largo de ocho días, tanto en salones como en cafés, no hubo otro tema de conversación. Impaciente ante las teorías ofrecidas desde todas las ópticas imaginables por el bigotudo, el ignorante, el estúpido, quería conocer mi propia opinión al respecto, dándome cuenta de que sólo…”/texto

domingo, 9 de junio de 2013

SANDRO PENNA




CUANDO...

Cuando la luz llora por las calles
quisiera en silencio a un chico abrazar.


YO EN LA RADA...

Yo en la rada seguía a un chico encantado
solo de sí, entre escasas luces. Solo yo
mantenía al chico suspendido en el mundo.


                              traducciones de Carlos Vitale



Obra: "Estudio sobre un desnudo masculino", Ingres, 1801, al óleo sobre lienzo.

domingo, 12 de mayo de 2013

HART CRANE




En la tumba de melville

Lejos de este arrecife, a veces, bajo la ola
Los dados de los huesos de los muertos
Vio llegar un mensaje, al contemplarlos
Batir la orilla, en polvo oscurecidos.
Sin campanas cruzaban barcos náufragos.
El cáliz de la muerte generosa
Devolvía un disperso, lívido jeroglífico,
Envuelto en espiral de caracolas.
Luego en la calma de una vasta espira,
amarras hechizadas, y en paz ya la malicia,
Había escarchados ojos que elevaron altares;
Por los astros reptaban las calladas respuestas.
Ni cuadrante ni brújula imaginan
Más distantes mareas… Y por la azul altura
El canto no despierta al marinero.
Que su mítica sombra sólo el mar la conserva.


En 1926, seis años antes de morir ahogado en una travesía por el Golfo 
de MéxicoHart Crane entregó En la tumba de Melville a la editora de 
la revista literaria Poetry, Harriet Monroe. Tras haberlo leído, esta le 
espetó: “¿De qué demonios estás hablando en este poema?”. La respuesta 
de Crane a la editora fue una extensa apología de la autonomía del lenguaje 
poético y de su “otra lógica”.

Obra: Károly Ferenczy, 1862–1917/ Lutteurs, 1912

CONSTANTIN CAVAFIS




En 1911 Constantino Cavafis escribió el poema en el que narra la tragedia de la muerte del joven amante de Aquiles a través del lamento de sus caballos inmortales:


LOS CABALLOS DE AQUILES


Cuando vieron muerto a Patroclo,
tan valeroso, tan fuerte y tan joven,
prorrumpieron en llanto los caballos de Aquiles;
su naturaleza inmortal se rebelaba
a contemplar esa obra de muerte.
Sacudían las cabezas y agitaban sus crines,
golpeaban el suelo con sus cascos, lamentando
a Patroclo, a quien veían sin vida –deshecho 
transformado en cadáver –privado de espíritu
indefenso –sin aliento y
regresando de esta vida a la inmensa Nada.
Zeus vio aquellas lágrimas
y sintió tristeza. “En la boda de Peleo”,
dijo, “no he debido actuar sin reflexión,
regalando mis desventurados corceles.
¿Qué hacéis allá, en la tierra,
entre miserables humanos, esclavos de su suerte?
Vosotros, a quienes no espera la vejez ni la muerte,
estáis siendo atormentados por efímeros males.
Los hombres os contagiaron sus tormentos”
Los nobles animales, sin embargo, siguieron
lamentando la infinita calamidad de la muerte.



Versión al español de Eduardo López Jaramillo


OBRA: Jean-Baptiste Roman (1792 - 1835, France)
Nisus and Euryale, Musée du Louvre, Paris

PAUL VERLAINE




En una época de represión y censura contra cualquier tema que hablase del amor homosexual, Verlaine tuvo la valentia de hablar de ellas con una proverbial  claridad. En este poema podremos ver como va cambiando el rol entre ambos amantes: tras penetrar al joven efebo el autor le realiza una felación:


MONTA SOBRE MI

Monta sobre mí como una mujer,
lo haremos a "la jineta".
Bien: ¿estás cómodo?... Así
mientras te penetro -daga

en la manteca- al menos
puedo besarte en la boca,
darte salvajes besos de lengua
sucios y a la vez tan dulces.

Veo tus ojos en los que sumerjo
los míos hasta el fondo de tu corazón:
allí renace mi deseo vencedor
en su lujuria de sueños.

Acaricio la espalda nerviosa,
los flancos ardientes y frescos,
la doble y graciosa peluquita
de los sobacos, y los cabellos.

Tu culo sobre mis muslos
lo penetran con su dulce peso
mientras mi potro se desboca
para que alcances el goce.

Y tú disfrutas, chiquito,
pues veo que tu picha entumecida,
celosa por jugar su papel
apurada, apurada se infla, crece,

se endurece. ¡Cielo!, la gota, la perla
anticipadora acaba de brillar
en el orificio rosa: tragarla,
debo hacerlo pues ya estalla

a la par de mi propio flujo. Es mi precio
poner cuanto antes tu glande
pesado y febril entre mis labios,
y que descargue allí su real marea.

Leche suprema, fosfórica y divina,
fragante flor de almendros
donde una ácida sed mendiga
esa otra sed de ti que me devora.

Rico y generoso, prodigas
el don de tu adolescencia,
y comulgando con tu esencia
mi ser se embriaga de felicidad.


Obra: Marcantonio Pasquilini couronné par Apollon, 1641
Andrea Sacchi (1599-1661, Italie)



SAFO





Safo ha adquirido el nombre de la "décima musa"por su resonancia e importancia dentro del mundo de la poesía.  De su producción literaria son pocos los fragmentos que se han podido rescatar, entre ellos, la 

Oda a Afrodita

¡Tú que te sientas en trono resplandeciente,
   inmortal Afrodita!
¡Hija de Zeus, sabia en las artes de amor, te suplico,
   augusta diosa, no consientas que, en el dolor,
   perezca mi alma!
Desciende a mis plegarias, como viniste otra vez,
   dejando el palacio paterno, en tu carro de áureos atalajes.
Tus lindos gorriones te bajaron desde el cielo,
   a través de los aires agitados por el precipitado batir de sus alas.
Una vez junto a mí, ¡oh diosa!, sonrientes tus labios inmortales,
   preguntaste por qué te llamaba, qué pena tenía,
   qué nuevo deseo agitaba mi pecho,
   y a quién pretendía sujetar con los lazos de mi amor.
Safo, me dijiste, ¿quién se atreve a injuriarte?
   Si te rehuye, pronto te ha de buscar;
   si rehusa tus obsequios, pronto te los ofrecerá él mismo.
Si ahora no te ama, te amará hasta cuando no lo desees.
¡Ven a mí ahora también, líbrame de mis crueles tormentos!
¡Cumple los deseos de mi corazón, no me rehuses tu
   ayuda todopoderosa!

MIGUEL ÁNGEL





Miguel Ángel dedicó a Tommaso Cavalieri numerosos sonetos,
que, a raíz de su carácter íntimo, han sido señaladas como índice
de una relación amorosa entre ambos.


Soneto XXXI

A qué más debo mi intenso deseo
Desfogar con llantos o con palabras tristes,
Si de tal suerte el cielo, que el alma cubre,
Tarde o temprano, uno más se libera?

A qué el corazón cansado a más morir me incita,
Si con todo debe morir? Aunque por estas
Luces la hora del fin hará menos molesta,
Que cualquier otro bien vale menos que todo mi dolor.

Pero si el golpe, que robo y arrebato,
Esquivar no puedo; al menos, me está destinado,
Quién entrará entre la dulzura y el dolor?

Si vencido y preso debe ser beato,
Maravilla no es, desnudo y solo,
Resto prisionero de un caballero armado.


Miguel Ángel murió el año 1564 en Roma, antes de ver acabada su
obra, a la edad de ochenta y ocho años, acompañado por su secretario
y por su amado Tommaso Cavalieri.

Obra: Libellés, Mariano Vivanco

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