jueves, 29 de julio de 2010

CONSTANTIN CAVAFIS





  154(Opera Omnia)




           Jura
           (1915)


Jura una y otra vez que rehará su vida.
Mas al llegar la noche y sus consejos,
con sus promesas, y sus ofrecimientos;
al llegar la noche con el poder
del cuerpo que desea y exige, al mismo
fatal placer, perdido, se dirige de nuevo.




      En la calle
               (1916)


Su atractivo rostro, un poco pálido;
y los ojos castaños, como fatigados;
veinticinco años, aunque aparenta mejor veinte;
algo le da en su atuendo vago aire de artista
- la corbata tal vez, o la forma del cuello-;
marcha sin fin preciso por la calle,
como poseído todavía del placer ilegal,
del prohibido amor que acaba de ser suyo.




          Grises
                 (1917)



Mirando un ópalo casi gris
recordé dos hermosos ojos grises
que había visto. Hace quizás veinte años…

……………………………………
Nos amamos durante un mes.
Después él se marchó; creo que a Smirna.
a trabajar allí, y no volvimos a vernos.

Los ojos grises –si aún vive- se habrán afeado;
marchito estará aquel bello rostro.

Consérvalos, oh memoria, como eran.
Y alguna vez aquel amor
y aquella noche devuélveme.




    La vitrina del estanco
                         (1917)



Junto a la vitrina iluminada
del estanco, de pie estaba entre otros.
Por casualidad sus miradas se cruzaron,
y el deseo prohibido de su carne
expresaron con timidez, balbuceantes.
Después unos pasos ansiosos sobre la acera-
hasta que una sonrisa, un leve signo fue intercambiado.

Y luego el carruaje cerrado…
la excitante aproximación de sus cuerpos;
las manos juntas, los labios juntos.




            El origen
                       (1921)


Han satisfecho su placer
prohibido. Y del lecho se levantan,
vistiéndose apresuradamente sin hablarse.
Abandonan por separado, furtivamente la casa; y mientras
caminan algo inquietos por las calles, parece
como si sospecharan que algo en ellos traiciona
en qué clase de lecho cayeron hace poco.

Pero cuánto ha ganado la vida del artista.
Mañana, otro día, años después escritos serán
los versos vigorosos que aquí tuvieron su principio.




Antes de que el tiempo lo cambie
                              (1924)


Grande fue su dolor cuando tuvieron que separarse.
No querían; pero así fueron las circunstancias.
La necesidad obligó a uno de ellos
a irse lejos –New York o Canadá.
Su amor no era ya ciertamente lo que antes había sido;
porque el deseo lentamente fue a menos,
porque el deseo lentamente moría.
Pero separarse, ninguno lo quería.
Las circunstancias obligaban. –Quizás convertido en artista
el destino ahora los separaba
con emoción, antes de que el tiempo los hubiera cambiado;
el uno para el otro serían así como habían sido
los bellos muchachos de veinticuatro años.




El año vigésimo quinto de su vida
                                  (1925)


Siempre vuelve a la taberna donde
el mes anterior se habían conocido.
Pregunta; pero nada concreto le responden.
De cuanto oye desprende que su amigo
no es nadie conocido;
sino uno de tantos jóvenes equívocos
que pasan ignorados por allí.
Pero él sigue volviendo cada noche a la taberna,
y se sienta mirando hacia la puerta;
mira hasta cansar sus ojos.
Tiene que entrar. Quizás entre esta noche.

Hace lo mismo durante tres semanas.
Su cabeza enferma de deseo.
En su boca los besos se han frustrado.
La carne se macera en la diaria espera.
El contacto de aquel cuerpo está en su piel.
A él desea otra vez unirse.

Pero sobre todo, no se engaña.
Aunque a veces le es indiferente.
Sabe perfectamente lo que arriesga,
se ha hecho a la idea. Es probable que esa vida que lleva
Lo conduzca a un fatal escándalo.




        En las tabernas
                        (1926)


Perdido en las tabernas y en los burdeles
de Beirut malvivo. No quise quedarme en
Alejandría. Tamide me ha dejado;
se fue con el hijo del Prefecto, y todo por
una villa sobre el Nilo, un palacio en la ciudad.
No podía seguir en Alejandría.
Y en las tabernas y en los burdeles
de Beirut malvivo. En este barato abandono
de alguna forma sobrevivo. Lo único que me salva
como una belleza que permanece, como una fragancia que por
encima de mi carne ha quedado, son los dos años
que tuve a Tamide para mí, el más maravilloso muchacho,
y por mí, no por una casa o una villa sobre el Nilo.




Según las fórmulas de los antiguos
          magos greco-sirios
                               (1931)


“Qué destilación de hierbas
de encantamiento”, dijo un sensual,
“qué destilación preparada según las fórmulas
de los antiguos magos greco-sirios,
sería capaz un día(aunque no excediese de un día
su poder), o por sólo una hora,
de devolverme mi veintitrés años
otra vez; a mi amigo cuando tenía veintitrés,
y todo aquello… su belleza, su amor.

Qué destilación puede descubrirse preparada según las fórmulas
de los antiguos magos greco-sirios,
la cual al mismo tiempo que esta vuelta al pasado,
me devuelva con él nuestra habitación”.

                                                 Konstantin Kavafis


KK nació en Alejandría en 1863 y murió allí mismo en 1933.
Publicó en vida dos colecciones de Poemas, en 1904 y 1910.
Su obra poética completa consta de 154 poemas, según el au
tor; luego aparecieron 89 más. En casi todos mezcla el lenguaje
purista y el demótico.


Obra: detalle de El Jardín de las Delicias, de El Bosco, c.1480

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...