viernes, 6 de julio de 2012

CÉSAR MORO







                                       VIVIR BAJO LAS ALGAS
                                               



LA TORTUGA ECUESTRE

Les tenèbres vertes dans les soirs humides de la belle saison.
CHARLES BAUDELAIRE


Visión de pianos apolillados cayendo en ruinas

El incesto representado por un señor de levita
Recibe las felicitaciones del viento caliente del incesto
Una rosa fatigada soporta un cadáver de pájaro
Pájaro de plomo dónde tienes el cesto del canto
Y las provisiones para tu cría de serpientes de reloj
Cuando acabes de estar muerto serás una brújula borracha
Un cabestro sobre el lecho esperando un caballero moribundo
        de las islas del Pacífico que navega en una tortuga musical
        divina y cretina
Serás un mausoleo a las víctimas de la peste o un equilibrio
        pasajero entre dos trenes que chocan
Mientras la plaza se llena de humo y de paja y llueve algodón
        arroz agua cebollas y vestigios de alta arqueología
Una sartén dorada con un retrato de mi madre
Un banco de césped con tres estatuas de carbón
Ocho cuartillas de papel manuscritas en alemán
Algunos días de la semana en cartón con la nariz azul
Pelos de barba de diferentes presidentes de la república del Perú
        clavándose como flechas de piedra en la calzada y produciendo 

        un patriotismo violento en los enfermos de la vejiga
Serás un volcán minúsculo más bello que tres perros sedientos
        haciéndose reverencias y recomendaciones sobre la manera
        de hacer crecer el trigo en pianos fuera de uso



El olor y la mirada

El olor fino solitario de tus axilas
Un hacinamiento de coronas de paja y heno fresco cortado con dedos y asfódelos y
        piel fresca y galopes lejanos como perlas
Tu olor de cabellera bajo el agua azul con peces negros y estrellas de mar y estrellas
        de cielo bajo la nieve incalculable de tu mirada
Tu mirada de holoturia de ballena de pedernal de lluvia de diarios de suicidas
        húmedos los ojos de tu mirada de pie de madrépora
Esponja diurna a medida que el mar escupe ballenas enfermas y cada escalera
        rechaza a su viandante como la bestia apestada que puebla los sueños del viajero
Y golpes centelleantes sobre las sienes y la ola que borra las centellas para dejar
        sobre el tapiz la eterna cuestión de tu mirada de objeto muerto tu mirada podrida
        de flor


Un camino de tierra en medio de la tierra


Las ramas de luz atónita poblando innumerables veces el área de tu frente 
        asaltada por olas
asfaltada de lumbre tejida de pelo tierno y de huellas leves de fósiles de 
        plantas delicadas
ignorada del mundo bañando tus ojos y el rostro de lava verde
¡Quién vive! apenas dormido vuelvo de más lejos a tu encuentro de tinieblas 
        a paso de chacal mostrándote caracolas de espuma de cerveza y 
        probables edificaciones de nácar enfangado

Vivir bajo las algas
El sueño en la tormenta sirenas como relámpago el alba incierta un camino 

        de tierra en medio de la tierra y nubes de tierra y tu frente se levanta, 

        como un castillo de nieve y apaga el alba y el día se enciende y vuelve 

        la noche y fasces de tu pelo se interponen y azotan el rostro helado de la noche

Para sembrar el mar de luces moribundas
Y que las plantas carnívoras no falten de alimento
Y crezcan ojos en las playas
Y las selvas despeinadas giman como gaviotas





El humo se disipa
                                                                                        A donde voraz y ciego
                                                                                       Es el Minotauro el fuego
                                                                                       Y es el laberinto el humo
                                                                                                CALDERON DE LA BARCA


         Tu aliento es como la mejor mañana fresca de olor de aves y de mar
un velamen cruza veloz la foresta interdicta de tu aliento donde los pájaros
se columpian picoteando estrellas mientras un galope tendido de gacelas
trastorna las flores y las convierte en piedras de luna y el silencio recorre la
escala de tu aliento de fuente y de montaña nevada.
         Frente a frente tu aliento el soplo aterrador de la primavera en los
bosques de nieve eterna iniciando el desfile de los témpanos coronados de
osos polares flameantes
         Tu aliento certero en medio del corazón una piedra que cae en el
estanque dormido y levanta géiseres de estrellas enloquecidas que buscan su
origen en tu boca
         Tu aliento es un despeñadero en el que caen árboles enteros y el ruido
se tapiza y las frutas maduran y todo se volatiliza en una caída sin término
         La mañana perfila los cendales de tu aliento y la tormenta tiene olor de
tu saliva y tu saliva es el cráter de donde vuelan los peñascos enfurecidos
portadores de mensajes ilegibles.
         Tu aliento de meteorito disparado desde el cielo cayendo en un bosque
ardiente chamuscando leopardos y provocando el alarido de los elementos
         Tu aliento es humareda de ignición de poemas obscenos tu aliento
precipitándose a mansalva sobre campos inmensos bajo la luna
         Tu aliento en la mañana la nostalgia de la noche fulgurante de rayos
que bordan en el cielo las cataratas de tu aliento



Vienes en la noche con el humo fabuloso de tu cabellera

Apareces
La vida es cierta
El olor de la lluvia es cierto
La lluvia te hace nacer
Y golpear a mi puerta
Oh árbol
Y la ciudad el mar que navegaste
Y la noche se abren a tu paso
Y el corazón vuelve de lejos a asomarse
Hasta llegar a tu frente
Y verte como la magia resplandeciente
Montaña de oro o de nieve
Con el humo fabuloso de tu cabellera
Con las bestias nocturnas en los ojos
Y tu cuerpo de rescoldo
Con la noche que riegas a pedazos
Con los bloques de noche que caen de tus manos
Con el silencio que prende a tu llegada
Con el trastorno y el oleaje
Con el vaivén de las casas
Y el oscilar de luces y la sombra más dura
Y tus palabras de avenida fluvial
Tan pronto llegas y te fuiste
Y quieres poner a flote mi vida
Y sólo preparas mi muerte
Y la muerte de esperar
Y el morir de verte lejos
Y los silencios y el esperar el tiempo
Para vivir cuando llegas
Y me rodeas de sombra
Y me haces luminoso
Y me sumerges en el mar fosforescente donde acaece tu estar
Y donde sólo dialogamos tú y mi noción oscura y pavorosa de tu ser
Estrella desprendiéndose en el Apocalipsis
Entre bramidos de tigres y lágrimas
De gozo y gemir eterno y eterno
Solazarse en el aire rarificado
En que quiero aprisionarte
Y rodar por la pendiente de tu cuerpo
Hasta tus pies centelleantes
Hasta tus pies de constelaciones gemelas
En la noche terrestre
Que te sigue encadenada y muda
Enredadera de tu sangre
Sosteniendo la flor de tu cabeza de cristal moreno
Acuario encerrando planetas y caudas
Y la potencia que hace que el mundo siga en pie y guarde el equilibrio de los
         mares
Y tu cerebro de materia luminosa
Y mi adhesión sin fin y el amor que nace sin cesar
Y te envuelve
Y que tus pies transitan
Abriendo huellas indelebles
Donde puede leerse la historia del mundo
Y el porvenir del universo
Y ese ligarse luminoso de mi vida
A tu existencia



Batalla al borde de una catarata


Tener entre las manos largamente una sombra
De cara el sol
Tu recuerdo me persiga o me arrastre sin remedio
Sin salida sin freno sin refugio sin habla sin aire
El tiempo se transforma en casa de abandono
En cortes longitudinales de árboles donde tu imagen se disuelve en humo
El sabor más amargo que la historia del hombre conozca
El mortecino fulgor y la sombra
El abrir y cerrarse de puertas que conducen al dominio encantado de tu
         nombre
Donde todo perece
Un inmenso campo baldío de hierbas y de pedruscos interpretables
Una mano sobre una cabeza decapitada
Los pies
Tu frente
Tu espalda de diluvio
Tu vientre de aluvión un muslo de centellas
Una piedra que gira otra que se levanta y duerme en pie
Un caballo encantado un arbusto de piedra un lecho de piedra
Una boca de piedra y ese brillo que a veces me rodea
Para explicarme en letra muerta las prolongaciones misteriosas de tus manos
         que vuelven con el aspecto amenazante de un cuarto modesto con
         una cortina roja que se abre ante el infierno
Las sábanas el cielo de la noche
El sol el aire la lluvia el viento
Sólo el viento que trae tu nombre







La nieve es blanca

La nieve es blanca
la lana añosa la idea lanosa
mi amada hermana rencorosa
toda la sangre del mundo
hierve
en frío
Pese a la muerte mi hermana
por la blancura
con la edad
la idea se convierte en lana
soporte de nieve
de la sangre
Pero la luz vive
eterna
nada la detiene
ni la muerte ni la edad
ni la idea
Pero la nieve la refleja
y todo está dicho en la luz
el amor diverso divino
es sólo un acto de luz
si veo bebo
nadie podrá
agotar la luz ni la sed en mí
en el corazón de la luz
su hijo

De "Amour à mort". Traducción de Aldo Pellegrini.


Viaje hacia la noche

Es mi morada suprema, de la que ya no se vuelve
Krishna, en el Bhagavad Gita


Como una madre sostenida por ramas fluviales
De espanto y de luz de origen
Como un caballo esquelético
Radiante de luz crepuscular
Tras el ramaje dense de árboles y árboles de angustia
Lleno de sol el sendero de estrellas marinas
El acopio fulgurante
De datos perdidos en la noche cabal del pasado
Como un jadear eterno si sales a la noche
Al viento calmar pasan los jabalíes
Las hienas hartas de rapiña
Hendido a lo largo el espectáculo muestra
Faces sangrientas de eclipse lunar
El cuerpo en llamarada oscila
Por el tiempo
Sin espacio cambiante
Pues el eterno es el inmóvil
Y todas las piedras arrojadas
Al vendaval a los cuatro puntos cardinales
Vuelven como pájaros señeros
Devorando lagunas de años derruidos
Insondables telarañas de tiempo caído y leñoso
Oquedades herrumbrosas
En el silencio piramidal
Mortecino parpadeante esplendor
Para decirme que aún vivo
Respondiendo por cada poro de mi cuerpo
Al poderío de tu nombre oh poesía

Lima, la horrible, 24 de julio o agosto de 1949.




Hay que llevar los vicios como un manto real, sin prisa...

Hay que llevar los vicios como un manto real, sin prisa.
Como una aureola que se ignora, que se aparenta no percibir.

No tiene sino los seres viciosos cuyo contorno no se esfuma en el barro hialino de la atmósfera.

La belleza es un maravilloso vicio de la forma.

Y luego ¿qué? Uno ha desagradado se desagrada. Se desagradará.

Mi púrpura real está manchada; como los tigres, animales con piel y con plumas.

Convicción de no decaer, excepto, ay, físicamente. Uno puede matar si no es a sueldo. Mi ambición es de este mundo
pero no del vuestro.

Las trampas que tiende esta época son doblemente infames. No es todo el no brillar: «con nosotros o contra nosotros».
Habría que tener mil vidas por día e inmolarlas diariamente.

Precisamente ese pliegue de nuestra historia me desagrada soberanamente. Digo nuestra para hacerme comprender,
no para confundirme (para participar allí).

Geo Ostensoir, llamado Royal Splendor.

Uno da todo para no tener nada. Siempre para comenzar de nuevo. Es el costo de la vida maravillosa.

La muerte es el término espantoso del sol. El contrato que debe terminar. Costumbres de propietario.

Vuelve a mí fantasma de mis noches. Vuelve a verme para que yo me encuentre.

19 de marzo de 1953


El dominio encantado

Ni un dedo se alza sin que fluya la amargura
Lágrima a lágrima en un mundo de olvido
Sin que el ojo noche por noche cierre sus puertas al amor
Sin que una falsa embriaguez descorazonada abra su herida
Sin que un hilo se rompa por siempre jamás

Por un tiempo acostumbrado por un tiempo desierto
De la aventura no queda cuando deberían salvarse los restos
Sino polvo y sombra de polvo
Y sed de tierra barrida por el hastió
Para que una vez al fin se) alce el reflejo sin encanto
De una muerte sin enigma.



Como un piano de cola

                                                                            A André Breton

Como un piano de cola de caballo de cauda de estrellas
Sobre el firmamento lúgubre
Pesado de sangre coagulada
Arremolinando nubes arco-iris falanges de planetas
        y miradas de aves
El fuego indeleble avanza
los cipreses arden los tigres las panteras y los animales
nobles se tornan incandescentes

El cuidado del alba ha sido abandonado
Y la noche se cierne sobre la tierra devastada


La comarca de tesoros guarda para siempre tu nombre


CÉSAR MORO (PERÚ, 1903-1956)



Obra: APOLO Y CIPARISO, 1596. Giulio Romano.
El Renacimiento, aunque casi siempre a escondida, tomó
el amor homoerótico como suyo y lo escondió bajo el manto
de la mitología.


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