domingo, 18 de noviembre de 2012

FRANCISCO CORREA NETTO






CARTAS DE AMOR DEL SACRISTÁN FRANCISCO CORREA NETTO AL GUITARRISTA MANUEL VIEGAS.



Carta núm. 1:

 Señor Manuel Viegas:
 Si los hombres yacen conmigo no es para encontrar un coño. Ellos meten la polla entre mis piernas y allí lo hacen a su manera. No soy yo quien se corre. Si Vuestra Merced quisiera hacer lo mismo, disponga de mí, que yo quedo a vuestro servicio, lo juro hasta la muerte, para ofrecer lo necesario y las pérdidas son mías.


Carta núm. 2:

¡Tierno regalo mío y prolongación de mis sentidos!. ¡El sosiego de mis pensamientos sobre vos es la prueba de cuánto os deseo y os amo!
Ya no tendré paz ni esperanza de teneros, pues veo que ni siquiera con el mejor argumento mi súplica os ha de servir: un corazón herido de muerte, un corazón que nunca ha de quedar libre de mi afecto por vos.
Mi amor y recompensa: mis sentimientos no pueden tener ni una hora de sosiego, ya sea de día o de noche, sin traer a la mente vuestra compañía y vuestras dulces palabras que continuamente destellan en mi memoria.
Espejo de mis ojos, mi alegría: si tengo algún derecho sobre vos, traed paz a mi corazón y confirmadme las noticias que recibí esta tarde; que habéis prometido matrimonio a una sobrina de Francisco Luiz el pasado Lunes. Yo debería haber dicho que por Pascua os comprometeríais conmigo. A menudo lo insinuabais y me disteis vuestra palabra sobre ello. Mas haced lo que os plazca. A pesar de ello yo no cesaré de hacer lo que esté en mi mano para serviros. Recordar vuestros abrazos y el beso que me disteis es lo que más me atormenta. Y bien sabéis que fue ese ‘corazón de bragueta’ (coraçao de braguilha) con sus ansias de volar hacia arriba lo que encendió mi deseo. ¡No hubo Cuaresma para ese corazón de bragueta, cuando yo lo palpé con mis dedos y al momento se levantó de golpe y Vos, malvado, no quisisteis hacer lo que llega de forma tan natural!...
¡Adiós, querido mío, mi felicidad, mi amor sincero!
Mi intención es que, aunque Vos estéis casado, no tengáis que romper vuestra promesa de compromiso con vuestra amada “Francisquinha”. Paréceme que dijisteis a Manuel Da Costa que si yo cumplía vuestros caprichos, incluso  así no podríais acudir a mí, porque os soy indiferente, y todo fue una farsa…
Aquí tenéis pliegos para responder. Ahora no tenéis excusa para no escribir por falta de papel.


Carta núm. 3:

Manuel Viegas:
¡Nuestro Señor os permita vivir tantos años como sea vuestro deseo!
Nunca habría sospechado que diríais públicamente que yo no debería acudir a vuestra casa. Si ese fue vuestro deseo, deberíais haberlo comunicado por escrito o decírmelo en privado. Sin embargo, ni siquiera por esa afrenta me habré de convertir en vuestro enemigo. Si algo necesitáis, decídmelo por escrito.
He enviado vuestras ropas a lavar. Acudid a la casa de Matias Araujo para encargar algunos zapatos. Yo os entregaré todo lo que os he prometido. Para la novia, 30 alqueires (unos 300 kg.) de trigo. Por lo que respecta a mis cartas, rompedlas, como yo destruiré las vuestras. Construidme una viola con vuestras manos, que os pagaré.
El cielo os guarde todos los años que vos deseéis, amigo mío.


Carta núm. 4:

¡Falso traidor!
Falso amor equivocado….. ¿Con qué palabras puedo yo expresar este sentimiento? Después de que Vuestra Merced me dejó, me llegaron noticias de que Vuestra Merced pensaba tomar posesión de María Nunes, que no ocultó esto de nadie, ni siquiera de mí, diciendo que Vuestra Merced le entregó unos abalorios y dinero contante, y que Vos la deseabais mucho. Y cuando íbamos de camino al zapatero para arreglar unos zapatos hablando de pasteles, ella dijo que Vuestra Merced le dio a probar alguno [de los que yo os había dado] y que  ninguno era tan exquisito. Así, parece que Vuestra Merced profesa un gran amor por ella, pues ella afirma que llegáis de vuestros amantes y le brindáis a ella los presentes que ellos os hacen.
Mi destino es desgraciado. He sido fiel hasta este momento, pensando que poseía a Vuestra Merced. Mejor morir mil veces que vivir con el recuerdo de lo que hice con cierta persona tiempo atrás. Pero después de todo, si ella anda diciendo por doquier que vio en mi dedo el anillo que me disteis, mi corazón estallará dentro de mi pecho y tendré que excusaros diciendo que lo compré a Vuestra Merced.
Vuestra Merced dejó mi corazón aprisionado, con mis sentimientos manifiestos en mis lágrimas. Y es que cuando veo a la persona que deseo, me siento triste y celoso, mientras Vuestra Merced se crece más feliz. Como dice el proverbio “La miel hace por donde la recuerdan” (O mel faz por onde o lembrem), y así es como debo yo estar con Vuestra Merced, en la medida de que Vuestra Merced me presta tan poca atención. Vuestra Merced tiene tantos y uno ha de ser el peor. Pues yo soy ese uno, porque tal ha sido el amor por Vuestra Merced que el veros me hace tan feliz que no puedo probar bocado alguno. Cierto es que “Quien más ama, menos merece”. Dejaré mi corazón distante y miraré al suelo cada vez que me cruce con Vuestra Merced.
¡El Cielo guarde a Vuestra Merced por el bien de vuestros dos amantes!


Carta núm. 5:

Falso y lisonjero:
¡Ay si pudiera fingir mofándome de quien está enamorado! Pero al final, quien más ama menos merece. Para mí sólo hubo lágrimas, lágrimas provocadas por Vos y por tanta falda. Ahora ella tiene lo que yo deseaba. A menudo os he escrito que no me prestáis atención, pero ¿por qué cenáis con vuestras amigas más que conmigo y luego me mandáis notas que son mentiras? Esas mujeres me tienen celos porque he llevado puesto el anillo de alguno. Ellas comentaron que yo debía devolverlo a su dueño. Y aquí lo tenéis. No quiero nada vuestro en mi poder. Haced lo mismo con lo que tenéis mío y eso me agradará mucho.
Nunca más volváis a hablarme, ni a mirarme siquiera. Os devuelvo el anillo para estimular la hilaridad de vuestras amigas.

http://homocronicas.blogspot.com.ar/

Foto de Héctor Toscano

1 comentario:

  1. gracias por nombrarme en el crédito de la foto, un abrazo grande

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