domingo, 18 de noviembre de 2012

SANDRO PENNA





Fragmentos


          -1 –

Felice chi è diverso
essendo egli diverso.
Ma guai a chi è diverso
essendo egli comune.

Feliz quien es distinto
siendo él diferente.
Mas ¡ay del que es distinto
siendo él ordinario!


          -2-

¿La juventud es mía aún?
Así lo creo ahora que el viento
desbarata dulcemente mis ideas
y la ventana está abierta, honesta y clara,
y entre mis versos yace el tedio mío.

Ha durado dos días este tedio,
el triste tedio hecho de palabras
y de gestos que enmascarar quisieran
la ausencia de un amor, mi primer
tregua en el mundo de mi deshonor.

He pasado dos días sin amor,
he visto al más bello de los niños
en mi corazón apagarse sin un guiño
como hace la bujía sin aceite.

Después he visto un tierno, novato
rubor sobre una mejilla tibia y sola
y sola la he dejado que se enfríe
como un viejo maestro de primaria.

Más tarde sorprendí el sexo casualmente
de un rubio marinero abierto y noble
(no me preguntéis, ciudadanos, dónde)
Y no le dije que no estaba solo.

No preguntéis, amigos, por qué calla
también el rubio bote bajo el sol;
su balanceo abarcaba sus palabras
pero mi silencio carecía de sol.

¿La juventud es mía aún?
Así lo creo ahora que el viento
desbarata dulcemente mis ideas
y la ventana está abierta, noble y clara,
y entre mis versos yace el tedio mío.
Ha durado dos días este tedio…

  

            -3-

Me pierdo en el barrio popular
muy animado porque es casi de noche.
Estoy entre hombres tan lejanos
de mí: maravillosos hombres
para mí: vivos y claros, no valores
marcados. Todos iguales, ignotos y nuevos.
En una esquina oscura tomo el puesto
dejado por un obrero que ha subido
(justo a tiempo) al autobús que se marchaba.
No vi su cara, pero sus movimientos
ágiles en el corazón ahora los llevo. Me queda
(de él, anónimo, para mí, preso
de la vida) de aquella esquina oscura su olor
honesto de animal, como el mío.



                       -4-

Pero cuando estaba perdido –y el agua
en torno a él se iba volviendo negra-
libre y solo junto a la ribera
en un soplo de sol vio a un muchacho.
Desnudo doblado sobre las piernas, salía
de su cuerpo eso de todos los días.
Varias veces gritó, y con menos angustia
sintió de nuevo el mundo y el tedio.
El sexo lo miró, parecía humilde y ausente.
Otra cosa colgaba; y fue con alegría,
casi con alegría que miró la quieta
imagen invocada; como una ausente
mirada hacia su fin, y fue con alegría
que un temblor feliz dentro de sí
volvió a cerrarse.
   
  

        -5-

No había nadie en la portería.
Una luz incidía
sobre las pobres camas sin tender.
En una mesa aparte
dormía un muchacho
bellísimo.
De sus brazos salió
ofuscado, vacilando, un gatito.


           

            -6-

Veloz va el atleta adolescente
en el mediodía plácido y sereno.
Pero lo abraza el crepúsculo, y él declara
ahora su firme sombra en Atenas.
Si nos cubrimos asistimos a la época
de los calzoncillos.


            -7-

Amor, amor
disonante del lecho.



            -8-

He encontrado a mi ángel
entre una laja plateada.
Fumaba un cigarrillo
y tenía brillo en la mirada…


Obra: Muchacho desnudo con gato, A. Renoir


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