domingo, 12 de mayo de 2013

MIGUEL ÁNGEL





Miguel Ángel dedicó a Tommaso Cavalieri numerosos sonetos,
que, a raíz de su carácter íntimo, han sido señaladas como índice
de una relación amorosa entre ambos.


Soneto XXXI

A qué más debo mi intenso deseo
Desfogar con llantos o con palabras tristes,
Si de tal suerte el cielo, que el alma cubre,
Tarde o temprano, uno más se libera?

A qué el corazón cansado a más morir me incita,
Si con todo debe morir? Aunque por estas
Luces la hora del fin hará menos molesta,
Que cualquier otro bien vale menos que todo mi dolor.

Pero si el golpe, que robo y arrebato,
Esquivar no puedo; al menos, me está destinado,
Quién entrará entre la dulzura y el dolor?

Si vencido y preso debe ser beato,
Maravilla no es, desnudo y solo,
Resto prisionero de un caballero armado.


Miguel Ángel murió el año 1564 en Roma, antes de ver acabada su
obra, a la edad de ochenta y ocho años, acompañado por su secretario
y por su amado Tommaso Cavalieri.

Obra: Libellés, Mariano Vivanco

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